jueves, 30 de agosto de 2012

Gastón Mena supo a los 10 años que era hijo de desaparecidos

“Yo no soy tu mamá, soy tu tía”

 Por Alejandra Dandan

El fiscal Marcelo García Berro le pidió que contara todo lo que pudiera sobre el secuestro de sus padres, Marta Alvarez y Francisco Hugo Mena. “Lo que yo recuerdo empieza a partir de los seis años”, dijo Gastón Mena. “Vivía en José C. Paz con la persona a la que yo le decía mamá, Lidia Ester Mena, y la que yo le decía papá, Oscar Felipe Alvarez. Más allá del maltrato, a partir de los 6 hasta los 8 o 9 empiezo a meterme en un campeonato de fútbol Evita y a jugar a la pelota en el barrio. Las personas mayores me decían que jugaba igual que Pelé. Yo pensaba que me lo decían por Pelé el brasileño, pero después me di cuenta de que era porque a mi viejo Hugo Francisco Mena le decían Pelé o Mariano. Ya en el último campeonato yo tenía 10 años (y ganaron), viendo todas las diferencias en la casa, una persona mayor me dice: ‘Si tu papá estuviera vivo estaría muy orgulloso de vos’. Ese día salí corriendo a la casa, estaba la persona que yo le decía mamá y le digo: ‘Quiero saber la verdad’. Estaban Oscar y los dos hermanos. Me dijo: ‘El no es tu papá, es tu tío; yo no soy tu mamá, soy tu tía y ellos son tus primos’. Yo tenía casi 11 años. Ahí me cayó toda la angustia, porque entendí por qué eran las diferencias que yo veía. No me dijeron más nada. Me dijeron eso, la persona que yo le decía mamá, me dijo: ‘Lo único que te voy a decir es que tus papás son desaparecidos’. Para mí era algo nuevo en el diccionario de un pibe de 11 años.”

Cuando llegó el Mundial y la Argentina dejó afuera a Inglaterra, Gastón salió a festejar y volvió tarde a la casa. “Recibí tal paliza de Oscar y me echa de mi casa. Desde los 11 años a los 17 estuve en la calle. Tuve la suerte de que una persona me dio contención y amor. Me puso una (maestra) particular para terminar mi colegio. Teniendo 18 años, un día me dice: ‘Quiero saber por qué estuviste en la calle’. Yo le dije: ‘Lo único que sé es que soy hijo de desaparecidos’.” La mujer lo acompañó a Abuelas de Plaza de Mayo. “Conocí a gente que sabía de mí y yo no sabía de ellos”, dijo Gastón. “Empecé a armar todo ese rompecabezas. Recibo una foto. Estaba mi papá, un bebé y mi mamá. Es la primera vez que veo los rostros de mis viejos.”

Se encontró con su abuelo paterno, luego con una tía, y con una tía abuela con los años. Con cada uno reconstruyó una historia distinta de lo que había pasado con sus padres. El jueves pasado, dijo en la audiencia, recién supo dónde habían estado secuestrados sus padres. “¿El jueves pasado?”, le preguntó el fiscal. “Sí”, dijo él. “Es una nueva etapa del proceso del armado del rompecabezas. No tengo más cosas para decir.” Luego preguntaron los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo, Florencia Sotelo y Mariano Gaitán. Gastón habló de la búsqueda de su hermano o hermana. Las defensas no preguntaron nada. Cuando el tribunal le preguntó si quería decir algo más, dijo: “Que se haga justicia”.

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